¿Dónde se ponen los anillos de compromiso?

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Como resulta evidente, la entrega del anillo de compromiso se encuentra entre los momentos más especiales y felices que suele experimentar la pareja, y es que a través de la pedida de mano se busca formalizar la unión y demostrar el deseo de empezar una nueva vida juntos, y de esta forma formar también una familia.

Así, el anillo de compromiso se caracteriza por ser ese símbolo que representa la futura unión del matrimonio, tratándose del regalo más anhelado entre las novias.

Indudablemente, esta joya consiste en el comienzo de una auténtica aventura de pareja, pero antes de darle inicio a la misma, puede ser muy útil conocer dónde se ponen los anillos de compromiso.

¿En qué dedo se suelen llevar los anillo de compromiso?

Si bien es imposible establecer alguna norma estricta acerca de dónde se ponen los anillos de compromiso, ya que esto se trata de algo que puede variar según las tradiciones de cada pareja, lo cierto es que lo más normal suele ser que el anillo se lleve en la mano izquierda, específicamente en el dedo anular.

Así, podemos decir que a pesar de que cada pareja tiene la libertad de escoger en qué mano ponerse tanto el anillo de compromiso, al basarnos estrictamente en las tradiciones, estas joyas deberían ser colocadas en el cuarto dedo de la mano izquierda.

Dicho esto, es apropiado mencionar que entre las principales curiosidades sobre estos anillos, destaca el hecho de que la tradición de colocarlos en dicho dedo tiene su origen en la antigua Roma.

Durante aquella época, se solía pensar que en este dedo existía una vena que se encontraba conectada con el corazón de forma directa, a la que dieron el nombre de “vena amoris” (“vena del amor”); y precisamente por eso, el dedo que portaba el anillo solía ser denominado “anular”.

También es apropiado señalar que la utilización de los anillos de compromiso en lugar de alguna otra clase de joyas al momento de querer formalizar una relación,  se debe a que suele considerarse que el círculo representa algo continuo y que no tiene fin, tal y como tendría que ser el amor que existe entre los futuros esposos.

De igual manera, suele ser común elegir y grabar alguna frase corta de amor en el interior del anillo, con el fin de inmortalizar el sentimiento de ese momento.

También es apropiado señalar que independientemente del país y/o la mano donde se quiera colocar el anillo de compromiso, existe un factor que siempre se mantiene, y se trata justamente del dedo donde hay que ponerlo, en este sentido, siempre será el dedo anular.

Para esto, la explicación más occidental tiene su origen en la antigüedad, y es que durante la época de la cultura griega, se solía hablar sobre el dedo anular señalando que se trataba del dedo idóneo para poner el anillo de compromiso y el de boda, algo que se vio reforzado después en la época de los romanos, como ya hemos explicado, y también con el paso de los años.

¿Cómo deben ser los anillos de compromiso?

Aunque la elección de esta pieza de joyería es algo que depende directamente de la personalidad de cada pareja, pero lo cierto es que cuando de anillos de compromiso se trata, es preciso tener presente que los mismos no deben consistir en cualquier joya, de hecho, deben contar con una característica específica.

En este sentido hay que señalar que la mayoría de los anillos de compromiso suelen distinguirse por contar con un estilo sin fin, el cual supone la presencia de alguna piedra preciosa o diamante, y de acuerdo a la clase de joya seleccionada, el simbolismo de la misma será diferente.

No obstante, es preciso decir que con el paso del tiempo se ha desarrollado una tendencia en aumento que supone apostar por un anillo solitario, el cual no cuenta con ninguna piedra.

¿Desde cuándo se han estado utilizando los anillos de compromiso?

Aunque para nadie es desconocido que los anillos de compromiso representan fidelidad eterna, compromiso y amor, la verdad es que esto no era así en la antigüedad.

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Durante el antiguo Egipto, aproximadamente en el año 2.800 a.C., se solían utilizar anillos de boda al celebrar matrimonios, aunque en aquella época tenían un significado totalmente distinto.

En la cultura egipcia, el dedo de los hombres simbolizaba el falo masculino, mientras que el anillo era símbolo del sexo femenino; así, a través de los anillos de boda se representaba la unión sexual de ambos cónyuges.

Los griegos fueron los que extendieron el rito donde se intercambian las alianzas en medio de la celebración de la boda.

Déspues, tras el establecimiento del Imperio Romano, dicho ritual se intensificó incluso en mayor medida, así que cuando la ceremonia terminaba, los novios solían intercambiar sus anillos y de esta forma, simbolizar la puesta en común de sus bienes con el fin de compartirlos con el otro.

Pero fue en el siglo IX que la Iglesia Católica decidió consentir el uso del anillo de bodas dentro de las ceremonias nupciales, lo cual impuso el Papa Nicolás I a través del decreto de una ley.